El Disco


"Empecé la grabación estando de gira y, tras acabar, al escuchar todo lo que había cantado, me di cuenta de que venía con otra energía y otros sentimientos que quería plasmar. Cambié muchas cosas y mi forma de interpretar fue más cruda, más fuerte", afirma vehemente Malú sobre su nuevo disco con el mismo calor que pone cuando canta. Vive es el séptimo disco de estudio de la artista madrileña, pero parece claro que no es uno más. Es un trabajo hecho a fuerza de corazón, aunque no signifique la frontera entre un antes y un después porque "sería injusta con mis otros álbumes", dice. Vive se publica el 17 de marzo de 2009 y es la continuación de una carrera que comenzó en 1998 y en la que Malú ha vendido un millón y medio de discos, creando un estilo propio caracterizado por la pasión, por el temperamento y por la entrega.

Para Malú, Vive es un disco muy especial. "La sensación ha sido diferente. Lo he sentido mucho más que otros discos porque quería vivir con la máxima intensidad cada segundo de la interpretación" dice la artista, que se muestra encantada con el resultado de su trabajo y el de sus colaboradores. "Mauri Stern, mi productor, lo ha vivido conmigo, siempre ha estado a mi lado como todo el equipo. Cuando tú empujas al máximo y tu gente hace lo mismo, el resultado es explosivo" afirma Malú, que asegura que Vive "no es un disco dramático, es desgarradoramente optimista. Diferente a todo lo que he hecho antes. Es un disco que me ha hecho crecer como persona, que me ha aportado y con el que he aprendido muchísimo".

Muchas de las canciones de Vive han sido compuestas por habituales como David DeMaría, David Santisteban o Lorca y el sorprendente diseño gráfico del álbum que transforma a Malú en una pin-up de los años 50 es obra del fotógrafo y artista visual Gustavo López Mañas. El disco se ha grabado en Nashville, Los Ángeles y Madrid con músicos e ingenieros que han trabajado, por ejemplo, con Shania Twain, Beyoncé o Céline Dion, y Malú se arrebata cuando habla de ellos: "Todo está tocado. Las baterías son increíbles, los bajos, las guitarras... Está grabado con los mejores músicos de rock, de country, y yo canto con tantas ganas... Ha sido mágico".

Vive se abre con el primer single, A esto le llamas amor, que comienza con una cruda guitarra acústica como señalando el carácter del disco, para una canción en medio tiempo que Malú interpreta con una intensidad extrema sobre una muralla de sonido magníficamente lograda. La canción crece hasta llegar a un puente marcado por la delicadeza para recuperar el vigor y situar el álbum desde el principio en lo más alto, con una energía que se mantiene en Hojas secas, en la que suenan guitarras españolas mientras Malú canta con el corazón saliendo por la boca. Una muestra de pop elaborado, rico armónicamente, alejado de los tres acordes habituales, intenso, fuerte, desgarrado. Es la tónica que recorre Vive y que refleja la enorme fortaleza artística de Malú.

El disco continúa con Dicen por ahí, que aparece como balada con piano y cuerda para enriquecerse rítmicamente y sostener el poderío de Malú en una canción que construye un puente entre el pop y cierto regusto a canción española contemporánea. En Días de sol el tratamiento pop resulta más que evidente, aderezado con cierto aire rock en el estribillo y un magnífico, moderno y potente trabajo de los músicos que han trabajado en el álbum, mezclando con sentido instrumentos eléctricos y acústicos.

Como te olvido es la canción más latina del álbum. Con aroma de guajira, aparecen sonoridades de tres cubano, guitarras con ecos pastosos de Carlos Santana, trompetas fronterizas y la voz del puertorriqueño Jerry Rivera, muy bien compenetrada con la de Malú. "Su voz es tan magnífica que, una vez grabada, pedí que cantase más" dice la artista, que en El fallo de tu piel muestra como la esencia sureña de su voz es capaz de volar por encima de ritmos vivos, actuales, intensos, para transformarlos en algo personal, diferente, nuevo.

Después, Guárdate se sostiene sobre una base rítmica cercana al funk lento, con una melodía que nos devuelve a los 70 y una instrumentación eléctrica, en un ambiente que se mantiene en Qué más te da, con un estribillo rompedor, más cercano al estilo Malú, que siempre mira al sur. Como contraste, Inútilmente, producida por Malú junto a sus músicos Carlos Jiménez y Julián Olivares, recupera la intimidad, los sonidos de guitarras españolas, las cuerdas, el ambiente acústico en una canción recogida, sencilla, emocionada, casi desnuda.

En la recta final del álbum, Qué esperabas es otro modelo de interpretación, de cómo utilizar el matiz, de esa manera de mezclar instrumentos eléctricos y acústicos con la guitarra española dando carácter, uniendo fuerza y delicadeza en otra de las grandes canciones del álbum. El disco se cierra con Nadie, que vuelve a recogerse al comienzo para lanzarse después hacia el desgarro en otra bellísima canción que refleja la ductilidad de Malú, capaz de pasar de lo íntimo a lo explosivo en un segundo.